El "Nestlégate" convertido en el escándalo del verano en Suiza

Habla espía contratada por cuenta de la multinacional de la alimentación y cuenta cómo infiltró ATTAC.

 

El pasado 12 de junio la televisión suiza de expresión francesa destapó el escándalo veraniego que reveló a la luz pública los métodos utilizados por Nestlé, uno de los símbolos nacionales de la agroalimentación mundial, para infiltrar una pequeña ONG.

El programa “Tiempos presentes” de la TV helvética, presentado por el periodista Philippe Ceppi, reveló que Nestlé habría gastado cerca de 65 millones de euros para espiar durante al menos un año entre 2003 y 2004 a la representación de ATTAC (Asociación por una Tasa a las Transacciones Financieras y de Ayuda a los Ciudadanos) en Lausana, que preparaba un libro sobre la firma.

Desde entonces la prensa local ha seguido el caso bautizado como "Nestlégate" en episodios casi semanales que dan cuenta de la evolución del caso, más ahora, que la famosa espía conocida bajo el falso nombre de Sara Meylan, ha dado la cara e incluso revelado a la prensa los detalles de su misión.

La espía Sara en acción

En el verano del 2003 "Sara Meylan", una muchacha con apariencias de estudiante logró ser admitida como nueva militante de ATTAC para colaborar en la causa de esta sección de la reconocida ONG altermundialista que tiene oficinas en todas partes del mundo.

Al poco tiempo entró a colaborar en el equipo de siete personas que estaba preparando un  informe sobre el control del agua de la multinacional en los países del Tercer Mundo.

Una vez el informe finalizado, la famosa "Sara Meylan" desapareció sin dejar rastro. "Nunca quería aparecer en las fotos",  contó a la prensa una militante de ATTAC que había trabajado estrechamente con ella.

Al final "Sara Meylan resultó ser una espía contratada, por cuenta de Nestle, por la empresa de seguridad Securitas, que comenzó vigilando vitrinas de negocios y ofreciendo guardias en las entradas de las discotecas, para convertirse hoy en día en una empresa de detectives privados que incursiona en todas las áreas, incluso la política y el espionaje industrial.

Revelaciones al diario “Le Matin”

“Sará Meylan” reconoció en una entrevista exclusiva publicada este domingo por el matutino “Le Matin dimanche” que había elaborado detallados informes de cada uno de sus compañeros, incluyendo opiniones ideológicas, de lo cual no se arrepiente, pues dijo, que hacía parte del trabajo que se le había encomendado.

Tampoco manifiesta remordimiento alguno por haber infiltrado la ONG por cuenta de Nestlé, afirmando que ignoraba que la multinacional estaba detrás y sostiene que ella era el último eslabón de la cadena en Securitas.

El asunto ahora está en manos de la justicia, pues ATTAC presentó una querella judicial contra Securitas y el mismo gobierno cantonal ha exigido públicamente "luz en este caso", dando vía libre para una investigación judicial en manos actualmente del fiscal  de Lausana Jacques Antenen.

Por su parte el abogado de ATTAC, Jean Michel Dolivo, conocido militante anti-mundialista y defensor de los “sin papeles” en Suiza, solicitó a la justicia local el secuestro de los documentos en manos de Nestlé (para evitar que sean destruidos), mientras el fiscal a cargo del caso continúa adelante con los interrogatorios.

Aniquilación sindical en Colombia

Cuando Sará Meylan afirma ser el último peón del asunto, no miente, pues su aparición pública deja en segundo plano a Nestlé, que en el fondo es el principal imputado en el caso de espionaje, y cuyo icono de nuevo se empaña con un caso poco glorioso para la imagen de la multinacional, que no es el primero de esta índole.

El último escándalo que ha sacudido a Nestlé se remonta al año pasado, cuando la justicia de Valledupar condenó a once ejecutivos de Nestlé, en Colombia, por el despido irregular de 180 trabajadores de su filial Cicolac, hechos ocurridos el 17 de septiembre de 2003.

Según las denuncias sindicales y de los propios afectados, los trabajadores fueron encerrados contra su voluntad en tres hoteles de Valledupar para que “renunciaran voluntariamente” a sus puestos de trabajo, para lo cual la filial de Nestlé habría pagado a una banda para aniquilar a los sindicalistas de la empresa.

En Suiza, habrá "Nestlégate" para todo el verano.

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